Pedí fuerza a Dios para mandar;
me dio humildad para obedecer.
Pedí ser eterno para hacer cosas grandes;
me hizo mortal para que pensara en cosas grandes.
Pedí riquezas para ser feliz;
me dio pobreza para hacerme sabio.
Pedí ser grande para gozar de las alabanzas de los hombres;
me hizo pequeño para que pudiera oír la voz de Dios.
Pedí cosas para gozar de la vida;
me dio la vida para gozar de las cosas.
Las oraciones que no supe pronunciar
fueron todas contestadas.
Soy el más bienaventurado de los hombres. . .